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PABLO LATRóNICO | 11/08/2017

"La recuperación del consumo siempre es la última en llegar"

El número uno de Kimberly-Clark se mostró confiado en que finalmente la reactivación de la demanda llegará en 2018.

La recuperación del consumo se está haciendo desear, pero terminará llegando. Al menos esa es la esperanza de Pablo Latrónico, el número uno de la multinacional Kimberly-Clark para la región austral (la Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay). La dueña de marcas como Huggies, Kotex, Kleenex y Scott está cumpliendo 25 años en la Argentina y proyecta cerrar el año con ventas por US$ 400 millones en el mercado local.

"Somos una compañía muy joven para el mercado argentino por eso vemos que hay un contraste muy positivo cuando se ven la imagen que tienen nuestras marcas, su participación de mercado y la percepción que tiene la compañía entre las universidades. El boca a boca funciona muy bien y siempre rankeamos entre los mejores empleadores del país. Creo que eso responde a que logramos un buen clima de trabajo. Si bien el profit y el share son claves, hay que tratar de enmarcarlo dentro de un bienestar social. Yo estoy convencido si hay que trabajar, tantas horas, tenemos que pasarla bien", explica Latrónico.

-Kimberly-Clark llegó al país de la mano de Unilever. ¿Cómo es la relación hoy de las dos empresas?

-La compañía llegó a principios de los 90 y los primeros quince años en la Argentina los hicimos de la mano de Unilever. Llegamos con una alianza estrategia, porque teníamos un portafolio complementario. De entrada fue una forma inteligente de contar con una estructura comercial de la que carecíamos. Pero hace diez años decidimos que era el momento de independizarnos. Hoy no tenemos ningún acuerdo de non compete e incluso hay algún punto de contacto, a partir de la decisión de ellos de lanzar una línea de artículos para el cuidado del bebe.

-¿En los últimos años decidieron dejar de lado marcas emblemáticas como Mimito o Days. ¿Ya concluyó este proceso de migración marcaría?

-Sí, ya está terminado. Se trató de una estrategia global de alineamiento de marcas que nos sirvió para consolidar una compañía que era relativamente nueva fuera de los Estados Unidos. Si bien Mimito era una marca muy buena, teníamos claro que tenía un límite para crecer y no desgastaba no poder aprovechar las sinergias internacionales que nos ofrecían plataformas como Huggies.

-¿Cómo los trata la crisis?

-Los que tenemos un poco más de años sabemos que las crisis siempre vienen acompañadas por una oportunidad interesante. Son los ciclos de la Argentina. En 60 años el país tuvo cuatro crisis de esas que parecen terminales y después se logró salir. En nuestro caso la salida pos 2002 fue muy buena. Hoy en todos los segmento donde estamos somos número uno o número dos, y en algunas categorías como pañales de adultos prácticamente somos la categoría.

-¿Cómo ven el consumo? ¿Hay señales de recuperación?

-La mayoría de los indicadores muestra que todavía no hay una reactivación. En el primer semestre en la industria de consumo masivo la baja fue superar al 4%, pero la buena noticia es que la caída mes a mes viene siendo menor. Pero no hay que engañarse porque nos empezamos a comparar con los peores meses del año pasado. Igualmente, somos optimistas. Hoy estamos viendo subas en cemento, hierro, autos y motos y siempre el último impacto positivo que llega es el del consumo. Y para 2018 tenemos buenas expectativas, con una marcada recuperación. Hay deberes dolorosos que se están haciendo.

-¿Cuáles son esos deberes?

-Somos un país carísimo en precios relativos. Nuestra cadena de valor es muy cara. La logística es todo un tema. Mover los camiones desde la planta de pañales que tenemos en San Luis tiene un costo altísimo. Y a esto se suma la carga impositiva y muchas ineficiencias que se terminan pagando. Todo termina encareciendo los costos, incluyendo la mano de obra.

-¿Se siente una desaceleración de la inflación?

- Sí, pero continúa siendo un problema estructural de la Argentina. Hay una desaceleración de la inflación pero debería bajar más. La clave pasa por el déficit fiscal. Mientras no se tomen las decisiones adecuadas para este punto, va a ser difícil seguir avanzando.

-¿El consumidor cambió muchos sus hábitos de compra?

-Lo que vemos es un consumidor expectante, que cuida su bolsillo. Ante ese escenario, es clave la capacidad que tengamos para adaptarnos a los cambios. En nuestro caso, lo que hicimos fue ajustar nuestras propuestas de valor a las necesidades de la gente y estamos cerca de cumplir los objetivos de ventas del año. Para lograrlo tuvimos que adaptar el portafolio comercial a lo que hoy demanda el mercado. El consumidor empieza a cuidar sus gastos y tuvimos que ofrecerle un pañal más acorde con la situación del bolsillo. Hoy estamos viendo un consumidor que se pasa a una marca o presentación más económica pero que no quiere cambiar de marca. Y cuando la economía se recupere, confiamos que volverá a la presentación líder. Por eso decidimos no tener segundas marcas.

Fuente: La Nación



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