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INNOVACIóN | 05/02/2014

La nueva generación de alimentos y bebidas saludables

Las marcas construyen su identidad y cada vez es más común ver diseños que incluyan en el frente de sus envases datos informativos sobre el producto. Así, la nueva era de alimentos y bebidas viene acompañada de packagings innovadores.

Desde que la información nutricional comenzó a ser tomada en cuenta y valorada masivamente, algunas marcas tomaron esa premisa para construir su identidad. Cada vez es más común que los diseños incluyan en el frente de los envases datos informativos sobre el valor calórico o, por ejemplo, la cantidad de calcio que aportan. Así nació una nueva manera de hablarle al consumidor. La generación de alimentos y bebidas saludables cambiaron los códigos visuales del diseño de packaging.

El auge por este tipo de productos, es la consecuencia del aumento del conocimiento y la facilidad con la que se accede a todo tipo de información. Los consumidores cambiaron y por ende también lo hicieron las marcas. La conciencia sobre la calidad de la alimentación que existe hoy en día es muy diferente de la de años atrás, cuando, por ejemplo, parecía que no importaba o no existía el colesterol. En cambio, ahora hay una preferencia cada vez más masiva hacia los alimentos que promueven la alimentación saludable y el bienestar.

Los alimentos y bebidas son parte de nuestra vida cotidiana. En base a ellos se definen nuestros hábitos de consumo. El diseño, la forma, colores y la maternidad de cada envase están construyendo el identikit de nuestras elecciones. El diseño está revolucionando el paisaje habitual de los anaqueles, y cambiando a medida que el mercado también lo hace. La presencia del blanco, los materiales con terminación mate y los logos simples son algunas de las particularidades más presentes en el mercado. Evidentemente estas decisiones cotidianas están provocando cambios profundos en la cultura visual que nos rodea.

El diseño fue quien llevó adelante estos cambios mediante la construcción de nuevos modelos de comunicación, modificaron los paradigmas y se redefinieron las categorías. Este es el desafío de la nueva era. Crear la identidad de alimentos y bebidas que parecieran no querer ser vendidos, porque prefieren romper con las convenciones. La creatividad se convirtió en una verdadera necesidad.

¿Cuántas maneras posibles hay para comunicar la característica natural de un producto? La originalidad es fundamental para destacarse entre la extensa competencia. Afortunadamente, el ojo de los consumidores se sofisticó junto con sus exigencias y, progresivamente, se aceptan muchos recursos de diseño que antes podrían haber sido considerados inaceptables. La originalidad hoy general valor.

Los nuevos paradigmas plantean un realismo explícito, no desean parecer lo que no son. Esto llevó a cuestionar y replantear ciertos recursos gráficos que estaban establecidos en el diseño de packaging. Las ondulantes y brillosas banderolas, los logotipos de ostentoso porte súper heroico, llenos de brillo, y las ilustraciones sin defectos que no parecían pertenecer a este mundo, ya no son más el objeto del deseo de los consumidores actuales. Es más, la imperfección es valorada y tomada como un gesto de honestidad por parte de la marca. La verdad ante todo.

Hace cerca de 20 años, los productos Light o de bajas calorías fueron un boom entre los que se preocupaban por el control de su peso. Por lo general eran productos con bajo atractivo estético y poco seductores. Estaban asociados a las dietas estrictas y no al disfrute. Se caracterizaban por ser versión sin azúcar de otro producto pleno. Por ejemplo, una marca de yogurt tradicional tenía una versión light con la misma marca y el mismo diseño, solamente cambiaba el color del fondo.

La extensa demanda de los alimentos light devino en la creación de marcas exclusivamente dedicadas a este segmento. Marcas que no ofrecen una versión alternativa para los que no van contando las calorías de lo que consumen. Son marcas con un concepto claro y definido.

Esta tendencia se fue haciendo tan popular que esos alimentos ya no son comprados por quienes están a dieta, sino por muchos consumidores que los incorporan como un hábito de consumo. Una elección que les permite “comer sin culpas” y dejar su conciencia tranquila. Algo que se convirtió en un elemento clave en la definición del estilo de vida.

Las nuevas decisiones de consumo transformaron y redefinieron la categoría de productos relacionados con el cuidado de la salud. La conciencia sobre lo que se consume, y el interés por los beneficios funcionales de los alimentos y bebidas favorecieron la creación de marcas que basan su estrategia en el bienestar más que en el cuidado del peso. Incluso muchos productos que no están compuestos por ingredientes naturales, o que no son los que se indican en las dietas para bajar de peso, se adaptaron a la nueva era. Decidieron ubicar gráficos informativos sobre la cantidad de calorías o los nutrientes que aportan en un sector destacado en el facing principales del envase. Muchos lo hacen para demostrar que no son tan calóricos como se cree y quitarse los prejuicios que los consumidores tienen de ellos.

En general, el universo light estaba relacionado a las restricciones y privaciones del placer. Actualmente, muchos productos quieren demostrar que son apetitosos, gratificantes y que además están hechos a partir de ingredientes naturales. No hay otra manera de transmitírselo a los consumidores si no es mediante las decisiones del diseño gráfico y estructural de packaging. La clave está en el diseño.

Los consumidores son cada vez más exigentes y están seguros de que no quieren componentes artificiales. Claro que la exigencia por la calidad de los productos también elevó las expectativas que se tiene de los diseños de envases. Un packaging de mala calidad es interpretado como un producto de mala calidad. El rol del diseño es fundamental para crear mensajes precisos para lo que requiere comunicar.

Las distintas estrategias y modelos de comunicación que se han elaborado últimamente apuntan a transmitir la sensación de que cuando se compra un alimento o bebida, no sólo va a ser gratificante, sino que también va a ayudar al cuidado de su salud. El diseño crea la promesa y la materializa en un mensaje gráfico junto con una experiencia sensorial que se genera a partir de la forma y las características del envase. Algo que parece obvio, sin embargo es una decisión estratégica que no siempre es tomada en cuenta. El diseño estructural del formato y la materialidad de un packaging sin fundamentales para transmitir una completa experiencia que va a ser directamente asignada como patrimonio de la marca.

En el diseño de los alimentos y bebidas saludables se utilizan distintos recursos expresivos para lograr sus objetivos. Uno de los elementos fundamentales son las fotografías con luz blanca, de aspecto natural. Cuanto más se veían los detalles propios de los ingredientes, mejor. Otro factor clave es el uso del espacio en blanco como una decisión de diseño y no como la consecuencia de la ausencia de elementos. Es importante utilizarlo de manera correcta, de lo contrario puede crear una sensación de que el diseño está incompleto. Todo lo negativo que los consumidores detecten en el packaging inevitablemente afecta la percepción de confianza de producto. El espacio blanco simboliza la pureza, la franqueza del discurso directo sin distraer con recursos decorativos. El blanco creó un nuevo lenguaje visual.

Más allá de las soluciones estéticas, el otro cambio significativo es el estilo de redacción de la información, llamado “Verbal Branding”. Cada vez más frecuentemente uno se encuentra con textos en tono coloquial en el frente de lo envases de alimentos y bebidas. Como si estuviera hablando un amigo, alguien que nos habla con sinceridad. Esta nueva manera de llegar a los consumidores propone una relación más relajada y en voz baja. Las mayúsculas que gritan ¡COMPRAME! Ya son cosa del pasado. Se busca representar los intereses de los consumidores más que los de la propia marca.

Los alimentos y bebidas saludables ya no son más un sinónimo de algo aburrido y desabrido. Incluso se valora más la espontaneidad de lo natural que la perfección de lo industrial.

Es poco probable que la valoración por el cuidado de la salud vaya a revertirse. Por eso mismo, la industria de alimentos y el diseño de packaging se verán frente a la necesidad de una nueva revolución, para seguir creando nuevos caminos y continuar sorprendiendo a los nuevos consumidores.

Fuente: Revista IAE



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