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Anillaco, el ahora tranquilo y bello pueblo de la “costa” riojana, se apresta a retomar su renombre internacional, pero esta vez no de la mano de la política sino de la cría de esturiones y sus preciadas huevas, el caviar.
Efectivamente, el gobierno riojano acaba de concesionar por 15 años, la planta de piscicultura de esa localidad, a la empresa de origen ruso Esturiones y Caviar S.A., que promete dar batalla en el mercado del caviar, la carne y hasta el cuero del esturión.
Esta es la segunda planta en América latina de cría de este pez, considerado en riesgo de extinción. La primera está en Uruguay.
El convenio fue firmado por el gobernador Luis Beder Herrera y el presidente de la firma y representante de la sociedad rusa, Facundo Fredes. Fredes dijo que la empresa comenzará a trabajar en quince días y las huevas de esturión, procedentes de Rusia, ingresarán en un mes aproximadamente.
Los ciclos de preparación óptimos del animal son aproximadamente de ocho años para llegar a una plena producción. Fredes expresó que “la empresa tiene como factibilidad generar diez toneladas”.
El Volga y el Mar Caspio, tienen el 80 por ciento de las 27 especies de esturión existentes en el mundo. Al declarar su protección, Rusia redujo la pesca del esturión -un pez contemporáneo de los dinosaurios- y consecuentemente la producción de caviar.
China comenzó a producir caviar que se extrae de las huevas del centurión en ínfimas cantidades, cada hembra puede producir apenas unos 1.200 gramos. Por cierto los chinos ya producen caviar en torno a 1.000 toneladas por año.
Si se tiene en cuenta que el precio del caviar uruguayo oscila entre 1.500 y 1.700 dólares por kilo en Estados Unidos y 3.000 dólares en Argentina, se puede proyectar el futuro de un excelente negocio.
La empresa envió a Anillaco, ubicada en la “costa” de la sierra del Velasco, a Luis Compagnucci, master en Ciencias de la Acuicultura, designado como el encargado de la parte técnica del proyecto.
Compagnucci destacó “la aptitud del clima de la zona” y que “la planta está ubicada en un lugar relativamente apto para esta especie”. En segundo lugar, observó que “las instalaciones, con el actual sistema de provisión de agua por gravedad, hace que no se necesite energía ni grandes equipos de bombeo”.
Se trata de elementos necesarios y que se emplean en cualquier piscicultura de cultivo de esta especie en el mundo, resaltó el experto.
También señaló otro aspecto de la infraestructura con que cuenta la planta, es decir, “los piletones de cemento grandes donde se pueden desarrollar”.
La empresa ya está reacondicionando las instalaciones. En una primera fase aumentará el caudal de ingreso de agua y “más adelante será necesario ampliar la cantidad de piletas que hay instaladas”, en función del crecimiento del proyecto.
También se instalará un sector de envasado y otro de acondicionamiento de la producción que se va a realizar en la planta, con trabajadores de Anillaco. Fredes estimó que la industria ocupará unas 20 a 25 personas en la primera etapa.
Con este emprendimiento, el gobierno riojano se saca de encima el verdadero dolor de cabeza que le significó la planta de piscicultura, mandada a construir en la década del 80 por el entonces gobernador Carlos Menem. El riojano soñaba con producir allí alevinos de truchas y otros peces, para la venta y su siembra en ríos y diques con el objetivo de la pesca deportiva. Pero ese objetivo nunca fue concretado y la planta pasó por diversas manos y estadíos, llegando por momentos a estar prácticamente abandonada.
Fuente: Clarín
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