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Algunas informaciones crean confusión acerca del uso de las bolsas plásticas y su impacto ambiental. El único impacto que generan es el visual, ya que son de material inerte que no contamina ni el suelo, ni el aire, ni el agua.
Las bolsas de plástico que se entregan en los comercios no biodegradables. Están fabricados con polietileno o polipropileno. Aparecieron en la década del 70 y desde entonces han tenido una aceptación generalizada por las ventajas que tienen comparado con materiales alternativos. Una bolsa chica de supermercado pesa entre 5-7 gramos y puede soportar una carga de hasta 10 kg de mercadería, es decir, 1.700 veces su propio peso.
Ningún otro material usado comercialmente llega a estos valores de eficiencia mecánica.
Los residuos plásticos no contaminan la tierra ni el agua (napas freáticas) cuando son desechados en rellenos sanitarios porque no se biodegradan, no se disuelven en el agua y por lo tanto no pueden generar residuos contaminantes.
¿Qué importancia tiene que sean biodegradables?
La biodegradación no es necesariamente una ventaja ambiental, por estudios realizados se ha comprobado que el papel, compactado en los rellenos sanitarios no se biodegrada, dado que no existen las condiciones básicas de la biodegradabilidad tales como humedad, aire, microorganismos aerobios, temperatura, acidez, etc.
¿Qué importancia tiene que sean degradables?
Es importante aclarar el concepto de biodegradación, degradación y compostabilidad de los materiales plásticos dado que con frecuencia aparecen estos términos, y no son definidos en forma científica.
Las normas internacionales EN 13432 (Unión Europea) y ASTM D-6400 (EE.UU.) son las que establecen los requisitos técnicos para los materiales plásticos biodegradables y compostables.
Para que los residuos de los mismos se dispongan eficientemente, es necesaria la existencia de plantas de compostaje para que se lleve a cabo la biodegradación en condiciones controladas. Se tiene que certificar que el material realmente cumpla con todos los requisitos de un bioplástico, es decir que sea biodegradable, compostable y no afecte al medio ambiente.
Compostaje es el proceso de descomposición al que son sometidos los materiales de desecho biodegradables, al fin de obtener un producto, el compost, útil como fertilizante y mejorador de suelos áridos. La biodegradación es consecuencia de la actividad de los microorganismos que crecen y se reproducen en los materiales orgánicos en descomposición.
¿Qué indica el análisis del ciclo de vida de las bolsas de comercio?
El análisis del ciclo de vida es una de las herramientas más modernas, eficientes y usadas extensivamente para valuar comparativamente el impacto ambiental del producto de consumo fabricados con distintas materias primas durante su existencia. Tiene en cuenta todos los recursos usados en su fabricación, distribución, uso por parte del ciudadano, disposición final, así como todas las emisiones (gaseosas, líquidas y sólidas) generadas durante el ciclo de vida.
¿Las bolsas de comercio hechas de otros materiales (plástico, papel), son realmente mejores para el medio ambiente?
Hasta el momento no hay una evidencia concluyente que soporte la prohibición de la bolsa plástica de un solo uso a favor de las bolsas de papel o de plástico biodegradable con el argumento de reducir el litter. Se realizaron estudios por grupos de investigadores de Estados Unidos y Europa y los resultados obtenidos, muestran que las bolsas con un menor impacto ambiental en la mayoría de las categorías son las bolsas de PEAD de un solo uso, es decir, como bolsas de residuos domésticos.
Las bolsas plásticas de un solo uso son las que emiten menor cantidad de gases con efecto invernadero, usan la menor cantidad de agua dulce para su fabricación, provocan menos lluvia ácida, etc.
En ningún país del mundo se usan masivamente los plásticos verdaderamente biodegradables derivados de fuentes renovables tales como el maíz, papa, cereales, etc. La producción de estos plásticos a nivel mundial representan menos del 1% del total de plásticos usados, por lo tanto no hay suficiente producción para abastecer el mercado de bolsas de comercio. Además las bolsas biodegradables cuestan entre 6 y10 veces más caras que las bolsas tradicionales, con el agravante de que al no producirse en el país plástico biodegradable, ante una eventual sustitución se pasaría a depender totalmente de la importación de la materia prima o de las bolsas.
Fuente: Revista del Instituto Argentino del Envase
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